Tamaño de letra:

La oración de autoridad

La Oración de Autoridad

Cooperar con el gobierno divino desde la posición celestial de la iglesia

En Isaías 45:11 aparece una expresión imperativa del Dios Triuno que puede resultar sumamente sorprendente para la mente religiosa: «Mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos». En la línea ministerial de Watchman Nee y Witness Lee, entendemos que esto no denota una presunción carnal o irreverente, sino la revelación de la oración de autoridad. Esta no es una súplica nacida de la incertidumbre terrenal, sino una oración que se alinea perfectamente con el trono de Dios y coopera directamente con Su administración de gobierno en la tierra.


 1. La naturaleza de la autoridad en la oración

La oración de autoridad no consiste en intentar persuadir o convencer a Dios para que ejecute algo contrario a Su voluntad soberana. Al contrario, es declarar con osadía, desde una posición de absoluta obediencia, lo que Dios ya ha ordenado y determinado en los cielos. Por tanto, esta oración no sube meramente desde la tierra hacia el cielo; sino que desciende desde la posición celestial hacia las situaciones específicas en la tierra.

Un cuadro tipológico excelente de esto es la experiencia de Moisés en el Mar Rojo. Cuando el pueblo se vio acorralado, Dios le dijo a Moisés: «¿Por qué clamas a Mí?... Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo» (Éx. 14:15-16). La vara representa la autoridad divina delegada. En lugar de seguir rogando con pasividad, Moisés recibió la instrucción de ejecutar un mandato de autoridad sobre el entorno. Cuando la iglesia conoce la voluntad de Dios, deja a un lado la vaguedad y comienza a emitir el veredicto del trono.


 2. La posición celestial y el hablar al monte

Esta categoría de oración está indisolublemente ligada a la ascensión de Cristo. Él ha sido entronizado por encima de todo principado, potestad y señorío, y la iglesia ha sido resucitada y sentada juntamente con Él en los lugares celestiales (Ef. 1:20-22; 2:6). Desde esa elevada posición orgánica, el creyente ya no ora como una víctima derrotada bajo las circunstancias terrenales, sino unido al Cabeza en el trono.

Es desde este fundamento que cobra sentido la instrucción del Señor en Marcos 11:23: «Cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare... lo que dice le será hecho». Nótese que el Señor no nos enseña a pedirle a Dios que mueva el monte, sino a **hablarle directamente al monte**. El monte tipifica los impedimentos, la oposición satánica y las barreras que buscan estorbar el avance del mover de Dios. No luchamos en el plano natural; ejercemos la autoridad de la victoria de Cristo ordenándole al obstáculo que se aparte.


3. El ejercicio de atar y desatar en el Cuerpo

En Mateo 18:18, el Señor le confiere una facultad gubernamental a la iglesia local como Su Cuerpo: «Todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo». Aquí vemos que la iglesia no solo es una casa de oración para peticiones, sino el centro administrativo del Espíritu en la tierra.

Atar significa restringir, encadenar y paralizar las actividades ilegales del enemigo, sus estratagemas y la confusión en las vidas y en la iglesia. Desatar significa liberar de manera activa todo aquello que el cielo ya ha aprobado: el fluir de la verdad, la madurez de los santos, la manifestación de los dones espirituales y la liberación de obreros para la viña del Señor. El «Amén» en la iglesia deja de ser una simple muletilla piadosa y se convierte en el sello definitivo que respalda en la tierra los decretos del cielo.

Una advertencia indispensable y el disfrute de hoy: Es fundamental comprender que la autoridad espiritual no es una técnica de poder, sino el fruto espontáneo de una vida en sujeción. No se puede ejercer autoridad en la oración si primero no vivimos bajo la autoridad del Dios Triuno y del orden de Su Cuerpo en el día a día. Si deseamos reinar en oración, debemos estar plenamente alineados con el trono.

Hoy mismo, deje a un lado las oraciones pasivas y de lamento frente a los ataques del enemigo sobre su familia, su salud o la iglesia local. Reclame su posición en la ascensión de Cristo y ore con peso espiritual: "Señor Jesús, me sujeto a Tu señorío absoluto y me posiciono en los lugares celestiales contigo. En Tu Nombre victorioso, ato toda actividad y opresión del enemigo que busque estorbar mi vida espiritual el día de hoy. Le hablo a este monte de dificultad y le ordeno que se quite en el nombre del Señor. ¡Desato Tu paz, Tu vida y el avance de Tu economía en mi ser!".

📚 Fuentes del Ministerio

  • La Santa Biblia, Versión Recobro (Notas de estudio en Isa. 45:11, Éx. 14:15-16, Ef. 1:20-22, Mar.11:23-24 y Mat.18:18).
  • La oración de autoridad . La iglesia gloriosa. Witness Lee
  • El ministerio de la oración de la iglesia.  Watchman Nee, (Living Stream Ministry).
```

Publicaciones más vistas

Contacte con nosotros

Libros gratís y Publicaciones

El hombre natural y el espiritual