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Orar en el nombre de Jesús

Orar en el Nombre del Señor: Realidad, no Fórmula

La unión orgánica con Cristo y el ejercicio de Su autoridad celestial

Por lo general, los cristianos concluyen sus oraciones diciendo: «En el nombre de Jesús, amén». Usan el nombre del Señor como si fuera un sello o firma para endosar sus oraciones, creyendo que así son oídos mecánicamente. Pero la Biblia distingue de una manera profunda entre usar el nombre como una mera fórmula religiosa y la realidad espiritual de orar verdaderamente en el nombre del Señor. Como declara Juan 15:7: «Pedid lo que queráis, y os será hecho», una promesa inmensa que demanda una realidad espiritual equivalente.


 1. ¿Qué significa orar en el nombre del Señor?

Orar en el nombre del Señor no es añadir una coletilla al final de nuestras peticiones. Es una realidad de unión con Cristo. Significa que estamos unidos con Él y permitimos que Dios sea manifestado a través de nosotros. En esta unión, el Señor ora juntamente con nosotros; nuestra oración es exactamente lo que Él está pidiendo. No es un asunto de formalismo: añadir verbalmente la frase no garantiza que la realidad esté presente, y no añadirla no significa necesariamente que carezcamos de ella.

El Señor Jesús mandó claramente que oráramos en Su nombre: «Y yo haré lo que me pidáis en mi nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo» (Jn. 14:13). También nos ordenó: «Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, él lo dará» (Jn. 16:23-24).

«Una persona que realmente ora en el nombre del Señor es uno con el Señor. Su oración es lo que el Señor está pidiendo». (Watchman Nee)

 2. La voluntad de Dios y el fin de la "indignidad"

En Juan 14 al 16, Jesús conecta directamente el orar en Su nombre con hacer la voluntad de Dios. Si somos honestos, de cada diez asuntos por los que queremos orar naturalmente, solo dos probablemente sean la voluntad del Señor. Por los otros ocho, el Señor simplemente no puede orar juntamente con nosotros. Toda oración verdadera en el nombre del Señor concuerda con la voluntad divina: «Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye» (1 Jn. 5:14).

Witness Lee compartía que en su juventud le enseñaron a orar en el nombre de Jesús porque "éramos indignos" de pedirle a Dios. Sin embargo, más adelante descubrió que el Señor Jesús vino en el nombre del Padre (Jn. 5:43), y esto no tenía nada que ver con ser "digno", sino con ser uno. Nos presentamos delante de Dios por causa de Jesús, no por nuestros méritos. Estamos allí por Su sangre, Su justicia y Su voluntad.


3. Autoridad, ilustraciones y el precio de la cruz

El Señor nos ha delegado Su propio nombre, el cual encapsula autoridad y poder. A la iglesia se le ha dado este nombre que es «sobre todo nombre» (Fil. 2:9). El ministerio ilustra esto de dos formas prácticas:

La embajada (2 Co. 5:20): Una embajada representa a su país y realiza gestiones conforme a las leyes de esa nación, no bajo criterios propios. Somos embajadores que actúan bajo la autoridad y voluntad del cielo.

La clave del banco: Si encargamos a un amigo retirar dinero y le damos nuestra clave, para él resulta sencillo acceder a los fondos, pues está autorizado. El nombre de Jesús es esa clave que el Padre nos ha confiado.

No obstante, la cruz y este nombre son inseparables. Que la obra de la cruz sea lo suficientemente profunda en nuestra vida para que sepamos cómo usar este nombre con relación a los hombres, al diablo y a Dios, permaneciendo en Cristo (Jn. 15:7).

Conclusión y enfoque práctico: No usamos el nombre de Jesús como una fórmula matemática o religiosa. Nuestra verdadera y única necesidad es estar unidos al Señor, permanecer en Él y orar Su voluntad para que Él ore en nosotros. Comprendamos algo fundamental: la salvación no es la meta de la economía de Dios, sino el procedimiento para llegar a la meta: edificar Su morada eterna en el hombre. Este edificio es la iglesia hoy, y la Nueva Jerusalén en la eternidad. Alinéese hoy a esta meta y atrévase a pedir: «Pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido» (Jn. 16:24).

📚 Fuentes del Ministerio

La Santa Biblia, Versión Recobro (Notas en Jn 14, 15 y 16, 1 Jn 5:14, 2 Co. 5:20 y Flp. 2:9). 

Lecciones acerca de la oración, págs. 249, 250, 252-253. Watchman Nee.

Estudio-vida de Filipenses, pág. 376 Mensajes en el entrenamiento del otoño de 1990, págs. 31-32. Witness Lee (Living Stream Ministry).

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