Bendecir y alabar a Dios según su revelación
La Alabanza elevada a Dios
En Efesios 1:3, el apóstol Pablo estalla en una alabanza de una estatura espiritual impresionante:
En términos bíblicos y bajo la luz del ministerio, los conceptos de «bendito» y «bendición» están profundamente ligados a hablar bien de Dios, pero lejos de cualquier superficialidad religiosa. Esta declaración no es un mero formalismo piadoso, sino la respuesta de un espíritu que ha visto el deseo eterno del corazón del Dios Triuno.
1. ¿Qué significa «bendito»? La exclamación de la realidad divina
Llamar a Dios «bendito» no consiste simplemente en decirle algo agradable o expresar un agradecimiento genérico. Significa alabarle con una profunda adoración, hablando bien de Él en estricta conformidad con lo que Él es, lo que hace y lo que realiza en Su propósito eterno.
En la perspectiva de la economía neotestamentaria, declarar que Dios es bendito abarca Sus pasos más profundos y orgánicos: Su encarnación, Su obra de redención, la maravillosa impartición de Su vida, nuestra regeneración y la incorporación final del hombre en Cristo. Por tanto, la alabanza madura del creyente ya no se limita a dar gracias por favores materiales o temporales; reconoce a Dios por el don de Su Hijo, por la operación del Espíritu y por todo el diseño divino que nos constituye como Sus propios hijos.
2. ¿Qué significa «bendición»? La comunicación de Su Ser
Por otra parte, la «bendición» es aquello que Dios dice, decreta y transmite para nuestro bien real. Sin embargo, el énfasis que Pablo plasma en Efesios es estrictamente espiritual. No se nos habla de añadiduras exteriores o circunstanciales, sino de la comunicación directa e íntima de todo lo que Dios es en Cristo para que sea asimilado por nuestro ser.
Al ser una bendición localizada «en los lugares celestiales» y operada «en Cristo», entendemos que posee una naturaleza enteramente divina y celestial. Es una provisión que rompe los límites de lo terrenal y nos introduce de manera práctica en la esfera misma de Dios, permitiendo que participemos de manera orgánica de Su propia vida, de Su santidad y de Su herencia eterna.
3. La escala de la alabanza: Bendecir a Dios con revelación
Existe una diferencia radical entre una expresión de gratitud elemental y la alabanza más elevada. Una alabanza baja se enfoca principalmente en la periferia: habla de lo que Dios nos da externamente. En contraste, la alabanza alta y madura brota de un espíritu lleno de revelación que contempla lo que Dios es en Sí mismo, lo que ya ha ejecutado en Cristo y lo que continúa infundiendo metabólicamente en nosotros el día de hoy.
Bendecir a Dios es, en esencia, confesar de acuerdo con la revelación de las Escrituras —como se detalla en Efesios 1 y 1 Pedro 1— Su propósito eterno, Su obra redentora y Su Espíritu. Esta es la alabanza que toca la médula de Su economía. Al sintonizar con este fluir celestial, descubrimos que somos mucho más que simples criaturas rescatadas de la caída; somos hijos regenerados que participan de la vida y de la naturaleza divinas para Su eterna expresión corporativa.
«Bendeciré al Señor en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca. (Sal.34:1) .
Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de Él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan Su nombre». (He.13:15)
El disfrute práctico de hoy
Eleve su estándar de oración y contacto con el Señor el día de hoy. No espere a recibir una circunstancia favorable o una ganancia material para abrir sus labios en gratitud. Ejercite su espíritu y ofrezca un sacrificio de alabanza que sintonice con la perspectiva de Pablo, declarando con denuedo:
"¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo! Señor, te alabo no solo por lo que me das en la tierra, sino por lo que eres, por haberme escogido antes de la fundación del mundo y por bendecirme con toda bendición espiritual. Gracias por infundir Tu vida y Tu naturaleza en mi ser hoy para Tu plena expresión en la iglesia".
- La Santa Biblia, Versión Recobro (Notas de estudio en Ef. 1:3, 1 P. 1:3-4, Sal. 34:1 y He. 13:15).
- Estudio de vida de Efesios, Mensajes relativos a las bendiciones con las cuales el Padre nos bendijo. La alabanza integrada en la economía divina. Witness Lee,.(Living Stream Ministry).