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Leer y orar la Palabra de Dios

La Palabra y el Espíritu: Comer y Beber a Cristo

El orar-leer como el camino para experimentar a Dios y combatir al enemigo

Hemos recibido de Dios dos grandes regalos: Su Palabra y Su Espíritu. La Palabra nos revela a Dios para conocerle objetivamente; el Espíritu nos transmite a Dios para experimentarle de manera subjetiva. El Espíritu necesita la Palabra para hacerse real en nosotros, mientras que la Palabra sin el Espíritu es simplemente letra o mero conocimiento intelectual. Ambas realidades son inseparables. La Biblia nos da a conocer las cosas divinas, y el Espíritu las hace reales para nosotros; la Palabra y el Espíritu juntos hacen que Dios sea verdaderamente viviente y operante en nuestro ser interior.


 1. La Palabra es el Espíritu y nuestro contacto vivo

La Escritura declara que toda ella es dada por el aliento de Dios (2 Timoteo 3:16), lo cual indica que la Palabra de Dios no es otra cosa que Su Espíritu exhalado como el aliento que podemos respirar. Puesto que Dios es Espíritu (Juan 4:23), la única manera de contactarle es mediante nuestro propio espíritu, no meramente con nuestra capacidad mental. El Señor Jesús afirmó en el Evangelio de Juan que Sus palabras son espíritu y son vida; por lo tanto, tenemos la imperiosa necesidad de acercarnos a ellas ejercitando nuestro espíritu humano.

La manera adecuada de leer la Biblia no es adoptando un método sistemático frío, sino mezclando la lectura con oración. Al abrirnos al Espíritu y leer orando, avivamos nuestro ser interior, somos iluminados y obtenemos una experiencia directa con el Señor. Cada vez que hacemos esto, nos apropiamos del poder que hay en la Palabra viva. De este modo, la Biblia deja de ser un simple libro de historia, ética, doctrinas o profecías, y se convierte en una fuente inagotable de suministro espiritual.


 2. Comer a Cristo y el peligro de la búsqueda vacía

La práctica de orar-leer equivale genuinamente a comer y beber a Cristo. Tanto la Palabra como el Espíritu son la Persona misma del Señor. Él es la Palabra eterna, el Verbo de Dios, y en resurrección llegó a ser el Espíritu que da vida (1 Corintios 15:45). Por lo tanto, cada vez que abrimos las Escrituras, en realidad nos estamos acercando a Él. No se trata sólo de repasar un texto sagrado, sino de tener comunión íntima y viva con Él, alimentándonos de Su sustancia.

Existe un gran peligro en ignorar este principio vital. El Señor Jesús reprendió severamente a los judíos de Su época por escudriñar las Escrituras creyendo tener en ellas la vida eterna, pero negándose a venir a Él para obtenerla (Juan 5:39-40). Leer la Biblia sin contactar al Señor mismo es una búsqueda completamente vacía. Acumular conocimiento de la Palabra jamás debe reemplazar el acto orgánico de recibir a Cristo como vida. A lo largo de los siglos, los santos que descubrieron los misterios de Dios lo hicieron estudiando la Escritura con oración profunda, y nosotros debemos ejercitarnos cada día siguiendo ese mismo patrón espiritual.


3. El orar-leer como arma de combate espiritual

Orar y leer la Palabra no solo nos nutre internamente, sino que nos equipa externamente para la batalla. Efesios 6:17-18 nos exhorta a recibir «el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, el cual es la palabra de Dios; con toda oración y petición orando en todo tiempo en el espíritu». Esta es una alusión directa a la práctica de orar-leer, indicando claramente que tomamos la Palabra como un arma ofensiva al mezclarla con nuestra oración.

Combatir las artimañas del enemigo utilizando nuestros propios pensamientos, argumentos lógicos o expresiones naturales no conduce a nada productivo. No podemos usar nuestra mente natural para librar una guerra que es netamente espiritual. La manera más eficaz de resistir a Satanás, desmantelar sus ataques y mantener nuestra posición de firmeza en Cristo es empuñar la Palabra de Dios a través de un espíritu ejercitado en oración constante.

Conclusión y enfoque práctico: Orar y leer la Palabra de Dios no es un ejercicio mental ni una técnica académica para obtener erudición bíblica; es el camino ordenado por Dios para comer y beber a Cristo mismo. Cuando unimos la lectura con la oración en nuestro espíritu, experimentamos a Dios de una manera real y viviente. Necesitamos ejercitar nuestro espíritu cada día, tomando pequeñas porciones de la Escritura para ser nutridos orgánicamente y, al mismo tiempo, usar esta práctica como la espada del Espíritu para repeler cualquier ataque del enemigo. Hoy mismo, no escudriñe las Escrituras buscando solo conocimiento; venga a Cristo a través de ellas para hallar vida abundante.

📚 Fuentes del Mensaje

Libros: Lecciones acerca de la oración, Wachman Nee. La economía de Dios. Witness Lee.

Notas  de La Santa Biblia, Versión Recobro  Referencias principales: Jn1:1, 14; Jn 4:23; Juan 5:39-40; Jn 6; 1 Co.15:45; 2 Co. 3:6. (Living Stream Ministry). 


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