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El Reino y su gobierno

El Reino de Dios: Cristo en Nosotros como Autoridad

El gobierno celestial que se manifiesta a través de la vida divina

Dios se hizo hombre en Su Hijo, confiándole toda autoridad y gloria. Cuando el Señor Jesús declaró: «El reino de Dios está entre vosotros» (Lucas 17:21), revelaba una verdad fundamental: el reino no es un lugar físico ni un evento futuro, sino una Persona. El reino reside allí donde habita la autoridad de Dios. Al recibir al Señor como nuestro Salvador, no solo aceptamos Su vida, sino que reconocemos al Rey que establece Su trono en nuestro interior. Ahora, el reino es una realidad viviente dentro de nosotros, la iglesia.


 1. Regulados por una norma celestial

Ser salvos trasciende el perdón de los pecados; implica entrar bajo un gobierno celestial que nos regula internamente. Como discípulos, nuestra preocupación principal no debe ser el simple desempeño de «hacer el bien», sino someternos a la autoridad del Señor. En el pasado, nuestras obras —incluso las que parecían moralmente correctas— a menudo constituían una rebelión porque no reconocían Su soberanía. Hoy, la norma no es el bien o el mal, sino la restricción de Cristo. Si Él no desea algo, debemos abstenernos, permitiendo que Su gobierno oriente cada aspecto de nuestra conducta.


 2. La vida divina como capacidad de cumplimiento

Las exigencias de una norma tan elevada como el reino requieren una vida que se encuentre al mismo nivel: la vida divina. No podemos cumplir los requisitos del gobierno celestial por esfuerzo religioso humano; únicamente Cristo mismo, viviendo en nosotros, posee la capacidad de satisfacer tales demandas. El evangelio no solo exige nuestra sujeción al reino, sino que nos provee el suministro interno necesario para que esa sujeción sea orgánica y vivificante. Es el gobierno de esta vida divina lo que nos capacita para vivir bajo el cetro de Dios.

Conclusión y disfrute práctico: El reino de Dios es, en esencia, Cristo gobernando en nuestro ser. ¡Qué privilegio es descubrir que nuestra salvación es el establecimiento de Su trono en nosotros! Al vivir bajo Su autoridad, dejamos de lado el esfuerzo religioso para entrar en el disfrute del suministro de Su vida divina. Experimentamos la dulce restricción de Cristo, lo cual no es una carga, sino una liberación que nos permite cumplir, a través de Su vida, todo lo que el reino exige. Cuando nos sometemos a Su gobierno interno, el reino se manifiesta y la iglesia se convierte en la expresión plena de Su autoridad celestial en la tierra.

📚 Fuentes del Ministerio

Witness Lee, La economía de Dios; El Dios Triuno procesado.

Watchman Nee, Lecciones acerca de la oración.

La Santa Biblia, Versión Recobro (Notas de estudio en Lucas 17:20-21).

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