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Dios desea producir un familia

 La Gran Familia Divina

La multiplicación de la vida de Dios de lo individual a lo corporativo

Desde los albores de la creación, Dios emitió un decreto que iba mucho más allá de una simple orden demográfica en la tierra. En Génesis 1:28, al decirle al hombre: «Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra», el Creador estaba plasmando el deseo más íntimo de Su corazón. El propósito de la economía divina al producir una multitud de seres humanos era, en última instancia, **engendrar muchos hijos espirituales**. Dios no se conforma con la admiración de criaturas distantes; Él anhela obtener una expresión corporativa de Sí mismo, estructurada y unida en la dulce realidad de una gran Familia universal.


 1. De Unigénito a Primogénito: La multiplicación del Hijo

Para captar la profundidad de este misterio, el ministerio de Watchman Nee y Witness Lee nos lleva a considerar dos términos cruciales en el Nuevo Testamento: **Unigénito** y **Primogénito**:

  • El Hijo Unigénito: Antes de Su resurrección, Cristo era el Hijo único, poseyendo exclusivamente la naturaleza divina en la eternidad (Jn. 1:18, 3:16). Él era la maravillosa expresión individual de Dios. No obstante, un solo Hijo no bastaba para saciar el anhelo corporativo del Padre.
  • El Hijo Primogénito: Por medio de Su muerte y resurrección, Cristo introdujo la humanidad que adoptó en la encarnación dentro de la Deidad, santificándola y regenerándola. Al resucitar, no se levantó solo; produjo una multitud de hermanos con Sus mismos "genes espirituales" (Ro. 8:29). De este modo, el Unigénito pasó a ser el **Primogénito**, el Hermano Mayor y el modelo exacto de toda una nueva especie de seres humanos.


 2. La alegoría del grano de trigo y la molienda del Cuerpo

El mismo Señor Jesús explicó este maravilloso proceso orgánico en Juan 12:24 usando una metáfora de la naturaleza: «Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto». Cristo era ese grano único y celestial que contenía la vida divina confinada dentro de la "cáscara" de Su carne humana. Al ir a la cruz, esa envoltura se rompió, liberando la vida de Dios que brotó en la resurrección para producir muchos granos idénticos: nosotros.

El pensamiento intrínseco de Lee nos recuerda que esos muchos granos no tienen como fin permanecer sueltos o independientes. En la economía de Dios, los granos son triturados, molidos y mezclados con agua —el Espíritu Santo— para ser unificados en **un solo pan corporativo**, que es la Iglesia, el Cuerpo de Cristo (1 Co. 10:17). Ya no somos esclavos aislados intentando cumplir normas externas, sino herederos genuinos y partícipes vitales de la gran familia de la fe (Gál. 3:26, Ef. 2:19).


3. La Casa y el Reino: El equilibrio de la vida y la responsabilidad

En el Nuevo Testamento, los conceptos de la Casa de Dios (la familia) y el Reino de Dios están profundamente entrelazados, pero cumplen propósitos distintos dentro de Su plan:

La Casa de Dios se relaciona directamente con la vida y el disfrute. Al creer en Cristo, nacemos de forma orgánica mediante el Espíritu en esta casa (Col. 3:11). Aquí, el Padre nos provee Sus insondables riquezas espirituales para nutrirnos, suministrarnos y hacernos crecer de manera saludable en un ambiente de amor puro. En cambio, el Reino de Dios se relaciona con los derechos civiles, el gobierno y las responsabilidades. Los creyentes nacidos en la casa maduran en vida para asumir obligaciones gubernamentales en el Reino. La casa es la entidad orgánica basada en la gracia; el Reino es el desarrollo corporativo de esa vida que reina en autoridad sobre el enemigo.

El disfrute práctico de hoy: Considere el gran privilegio que tiene al no ser un simple sirviente religioso, sino un miembro legítimo de la casa de Dios. No intente asumir las responsabilidades del Reino mediante la fuerza de su voluntad natural; primero debe saturarse de las riquezas de la Casa. Hoy mismo, asista a la mesa del Padre, ejercite su espíritu e invoque con gozo: "¡Oh, Señor Jesús! Gracias por romper Tu grano único para hacerme parte de Tu hermosa reproducción. Disfruto de Tu vida familiar el día de hoy. Me abro para ser alimentado por Tu Espíritu en el Cuerpo". Al reunirnos de manera íntima en los grupos pequeños y vitales con los santos, estamos siendo molidos y mezclados amorosamente en ese único pan corporativo que exhibe la gloria del Padre ante el universo entero.

📚 Fuentes del Ministerio
  • La Santa Biblia, Versión Recobro (Notas de estudio en Gn 1:28, Ro 8:29, Jn 1:18, Jn 12:24, Ef. 2:19, Gal. 3:26 y Col.3:11).
  • La economía de Dios, Capítulos sobre la familia divina y el grano de trigo.  El Dios Triuno y Su expresión corporativa. Witness Lee, (Living Stream Ministry).
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