La imagen y semejanza de Dios
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El Diseño del Hombre
En el relato de la creación, la Biblia nos revela un hecho asombroso en Génesis 1:26: el hombre fue creado a la imagen y semejanza de Dios. Esto no fue una decisión fortuita, sino el plano maestro de la economía divina. A diferencia de las demás criaturas, el ser humano fue diseñado con una capacidad única: contener y expresar al Dios Triuno. Comprender la diferencia intrínseca entre la imagen y la semejanza nos saca de los conceptos religiosos y nos introduce en el misterio más glorioso de las Escrituras: fuimos hechos como un recipiente diseñado exclusivamente para ser llenado con el Contenido divino.
1. La imagen, la semejanza y la analogía del guante
Para comprender nuestro diseño, el ministerio de Witness Lee utiliza una ilustración muy sencilla pero profunda: la alegoría del guante. Un guante es fabricado a la imagen y semejanza de una mano. Tiene la forma exterior de la mano y el espacio para los cinco dedos. Sin embargo, el propósito del guante no es lucir vacío; su razón de ser es que la mano entre en él, lo habite y lo llene. De este modo, cuando la mano se mueve, el guante expresa exactamente cada movimiento de la mano. El hombre es ese guante, y Dios es la Mano viva.
- •La Imagen (El aspecto interior): Se refiere a los atributos internos de Dios —tales como Su amor, Su luz, Su santidad y Su justicia— plasmados como virtudes en el alma del hombre. La Biblia nos enseña que Cristo es la imagen misma del Dios invisible (Col. 1:15, 2 Co. 4:4). El Dios invisible tiene una expresión visible en el Hijo, quien le ha dado a conocer desde el seno del Padre (Jn. 1:18).
- •La Semejanza (El aspecto exterior): Se refiere a la forma física externa. En la eternidad, el Dios Triuno diseñó una forma humana, la cual sirvió como el "molde" o modelo de referencia para crear a Adán. Este diseño prefiguraba la gloriosa encarnación de Cristo, mediante la cual Dios se manifestaría visiblemente a los hombres.
2. El propósito dual: Expresión divina y autoridad corporativa
Dios no nos creó meramente para ser espectadores de Su gloria, sino para ser Sus colaboradores en el universo. En Génesis 1:26-28 y el Salmo 8:3-8 se revela que Dios le otorgó al hombre un encargo doble y trascendental. En primer lugar, lo hizo a Su imagen para obtener una expresión corporativa de Sí mismo. En segundo lugar, le confió Su autoridad legítima para que le representara, señoreara y subyugara al enemigo rebelde, Satanás.
El propósito original de Dios era gobernar la creación en una unión orgánica y absoluta con el hombre. Desafortunadamente, en la caída, al comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, el hombre se independizó de Dios, se puso del lado del enemigo y perdió ese señorío. Al obedecer a Satanás, el hombre quedó contaminado por el pecado, lo cual le impidió recibir de forma inmediata la vida de Dios, transformando el guante en un contenedor dañado y vacío.
3. El recobro mediante el Hombre Corporativo
Para solucionar este desastre, Dios no abandonó Su diseño. Al contrario, abrió el camino para que el ser humano sea **regenerado** (Jn. 3). Al recibir la vida divina en nuestro espíritu, el "guante" comienza a ser reparado y llenado desde su interior. La salvación no consiste en esforzarnos por portarnos bien de forma externa, sino en ser hechos conformes al modelo original, que es Cristo.
Como declara Romanos 8:29:
«Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó para ser hechos conformes a la imagen de su Hijo».
El objetivo final de la economía de Dios es obtener un **Hombre corporativo**. Dios no busca únicamente héroes espirituales aislados; Él desea una multitud de hijos que, compartiendo la misma vida y naturaleza divina, estén unidos en el Cuerpo de Cristo para expresar de manera plena y unánime la imagen del Dios Triuno en todo el universo.
El disfrute práctico de hoy: Recuerde siempre la ilustración del guante: sus manos no tienen que esforzarse por imitar los movimientos de un guante; es la mano real la que hace todo el trabajo al llenarlo. Hoy mismo, deje de luchar con sus recursos humanos por intentar "parecerse a Dios". En su lugar, ríndase, vacíese de su propio esfuerzo y **ejercite su espíritu mediante la oración-lectura** de Su Palabra. Abra su corazón y ore sinceramente: "Señor Jesús, reconozco que soy solo un recipiente hecho para Ti. Rindo mi intelecto, mi emoción y mi voluntad. Ven, entra y llena cada rincón de mi alma con Tu vida resucitada. Quiero ser Tu expresión viva el día de hoy". Al disfrutarle en los grupos vitales con los hermanos, permitimos que el Hombre corporativo se manifieste con autoridad sobre las obras del enemigo.
📚 Fuentes del Ministerio
- La Santa Biblia, Versión Recobro (Notas de estudio en Gn. 1:26, Col. 1:15, 2 Co. 4:4, Jn 1:18, Sal. 8:3 y Ro. 8:29).
- El Dios Triuno, Capítulos sobre la imagen de Dios. La economía de Dios, Capítulos sobre el propósito eterno. Witness Lee, (Living Stream Ministry).
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