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El hombre corporativo

 Los Únicos Dos Hombres

Adán y Cristo: El secreto de las dos creaciones en el universo

¿Acaso se ha imaginado alguna vez que en todo el universo existen solo dos hombres? Es probable que desde una perspectiva humana esto parezca imposible, pero a los ojos de Dios es un hecho absoluto y espiritual. Para el Creador, la historia del cosmos se reduce a dos personajes: Adán y Cristo. Cada ser humano que ha pisado este planeta está incluido corporativamente, por diseño divino o por nacimiento espiritual, en uno de estos dos hombres. Ellos representan las dos únicas grandes raíces de las cuales fluye toda la experiencia de nuestra existencia.


 1. Adán: El primer hombre y la vieja creación

Adán fue creado por las manos de Dios según Su imagen y semejanza, pero es crucial comprender un matiz fundamental del ministerio: en su creación original, Adán no poseía una gota de la naturaleza divina ni de la vida eterna (zoe). Él era meramente una criatura hermosa, un contenedor perfectamente diseñado, pero carente de contenido espiritual íntimo. Dios creó un Hombre, no un hijo de Dios por nacimiento biológico.

Por lo tanto, todos los seres humanos al nacer somos simples descendientes genéticos de Adán, «hijos de los hombres» y no hijos de Dios, tal como enfatiza Juan 1:13: «Los cuales no nacieron de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de hombre, sino de Dios». Además, al caer en desobediencia, este hombre corporativo introdujo el elemento del pecado, que contiene la vejez y la muerte (Ro. 5:12). Toda la humanidad adámica pasó a ser la vieja creación; una línea genealógica marcada por la degradación y el esfuerzo natural infructuoso.


 2. Cristo: El segundo hombre y el postrer Adán

En los escritos del apóstol Pablo resuena una paradoja maravillosa iluminada magistralmente por Watchman Nee y Witness Lee: Cristo es llamado el «segundo hombre» y el «postrer Adán» (1 Co. 15:45-47). Esto revela un misterio legal divino:

  • El Postrer Adán: Significa que Cristo es el último de la raza adámica. Al morir en la cruz, Él llevó consigo a toda la vieja creación, poniéndole un fin legal, definitivo y absoluto a los ojos de Dios. ¡Después de Cristo no hay ni puede existir un tercer hombre!
  • El Segundo Hombre: Cristo marca el inicio de una línea humana completamente nueva. Él no es una simple criatura; es el **Dios-hombre**, la maravillosa mezcla de la Deidad con la humanidad, donde habitan en armonía perfecta la naturaleza divina y la vida de Dios. Como declara Colosenses 2:9: «Porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad».

3. Dos personas corporativas y el gran parto de la resurrección

Dios opera de manera colectiva. Cuando Adán fue creado, toda la humanidad fue creada en él; y cuando Adán cayó, todos caímos simultáneamente (1 Co. 15:21-22). De la misma manera, el Nuevo Hombre no es un individuo aislado, sino una persona corporativa. Por medio de Su muerte en la cruz, Cristo sepultó lo viejo, y en Su gloriosa resurrección operó un **parto universal colosal**: trajo a la luz a la **nueva creación** (2 Co. 5:17, Gál. 6:15).

¿Quiénes forman este Nuevo Hombre corporativo? Todos los creyentes que han recibido la vida divina mediante la regeneración. Al unirnos orgánicamente a Cristo, pasamos a formar parte de Su Cuerpo, Su Novia, la Esposa y, finalmente, de la Nueva Jerusalén (Ef. 2:15). Ya no somos ramas separadas, sino componentes vivos de un solo organismo universal llamado a ser transformado de gloria en gloria a la imagen del Hijo de Dios (Ro. 8:29).

El disfrute práctico de hoy: Cada mañana enfrentamos la misma decisión: ¿desde qué raíz vamos a vivir el día? Cuando reaccionamos con impaciencia, ansiedad o mal genio, estamos viviendo en la raíz del primer hombre, Adán (la vieja creación). No intente mejorar a ese Adán; recuerde que ya fue crucificado. En su lugar, mude su residencia espiritual al Segundo Hombre mediante el ejercicio de su espíritu. Detenga su actividad natural e invoque con gozo: "¡Oh, Señor Jesús! Corto con mi antigua herencia adámica. Me planto en Ti, el Segundo Hombre. Ven, amado Señor, fluye con Tu fluido de vida resucitada y vive en mí el día de hoy". Al congregarnos en los grupos pequeños a alabar en el Espíritu, testificamos al universo que la iglesia es el Nuevo Hombre manifestado en la tierra.

📚 Fuentes del Ministerio

  • La Santa Biblia, Versión Recobro (Notas de estudio en Jn 1:13, Col. 2:9, Ro. 5:12, 1 Cor.15:45, 2 Cor. 5:17, Ef. 2:15 y Ro. 8:29).
  • La economía de Dios, Capítulos sobre el primer hombre y el segundo hombre. El Hombre Corporativo. Witness Lee, (Living Stream Ministry).

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